Trachycarpus fortunei Wagnerianus con corona de hojas en abanico

Abonado de palmeras: qué abono usar, cuándo y cómo corregir carencias

Las palmeras consumen nutrientes de forma constante, y una carencia mal diagnosticada puede confundirse con un problema de riego o de plagas. Saber qué abono usar, cuándo aplicarlo y cómo reconocer las carencias más típicas mantiene la planta verde y vigorosa. Esta guía lo resume.

Qué abono necesitan

Lo ideal es un abono específico para palmeras, o en su defecto uno para plantas verdes, que aporte nitrógeno, potasio y magnesio, además de micronutrientes como el hierro y el manganeso. Las palmeras son especialmente sensibles a las carencias de potasio y magnesio, que no suelen cubrir los abonos genéricos de jardín.

Cuándo abonar

Se abona durante la temporada de crecimiento, de primavera a final de verano, siguiendo las dosis del producto. En otoño e invierno no se abona: la planta apenas crece y el exceso de sales se acumula y quema las raíces. En jardín se usan granulados de liberación lenta alrededor del tronco; en maceta, un abono líquido diluido cada pocas semanas.

Carencias típicas y cómo reconocerlas

  • Hierro: las hojas nuevas salen amarillas con los nervios verdes (clorosis). Frecuente en suelos calizos o encharcados. Se corrige con quelato de hierro y mejorando el drenaje.
  • Magnesio: las hojas viejas amarillean por los bordes, dejando el centro verde. Se corrige con sulfato de magnesio.
  • Potasio: manchas amarillas o anaranjadas y puntas secas en las hojas más viejas. Es una de las carencias más graves en palmeras.

Un detalle importante: nunca se podan las hojas afectadas por carencia mientras conserven algo de verde. La palmera reabsorbe nutrientes de esas hojas viejas para alimentar las nuevas; cortarlas agrava el problema.

El error de abonar de más

Más abono no es mejor. El exceso quema las raíces, acumula sales (puntas marrones) y en maceta puede matar la planta. Es preferible quedarse corto y repartir en varias aplicaciones pequeñas que dar una dosis fuerte.

Si el amarilleo no encaja con ninguna carencia, puede ser riego: compáralo con la guía de hojas amarillas en palmeras. Para el cuidado general, consulta la guía de cuidados de las palmeras.

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