Las cícadas son las plantas con semilla más antiguas que siguen vivas. Existían antes que las flores y mucho antes que las aves. La Dioon mejiae es una representante de ese linaje, con un aspecto que recuerda a una palmera, pero que no lo es. Esta guía explica de dónde viene, por qué está amenazada y cómo cultivarla.
Origen
Es nativa de Honduras, donde crece en zonas de los departamentos de Colón, Olancho y Yoro. Es una cícada de tamaño medio, con hojas pinnadas de un verde oscuro y brillante, de textura coriácea. A diferencia de otras cícadas, sus foliolos son lisos y sin espinas.
Estado de conservación
La especie figura como en peligro en las evaluaciones de la UICN. Las poblaciones silvestres se han reducido por la deforestación y la recolección ilegal. Por eso, si compras una Dioon mejiae, conviene pedir que la planta proceda de semilla o de ejemplares de cultivo legal, no de extracción silvestre. Comprobar la categoría actual en la web de la UICN es el paso correcto antes de decidir.
Aspecto y crecimiento
Forma un tronco corto y robusto, que rara vez supera el metro de altura en cultivo. Sus hojas pinnadas alcanzan entre 1 y 1,5 metros, y la corona es una roseta simétrica. Cada hoja nueva tarda semanas en desplegarse y emerge de un verde claro que se oscurece al madurar.
Su crecimiento es extremadamente lento. Un ejemplar con unos 30 centímetros de tronco puede tener entre 10 y 20 años de cultivo. Conviene asumir ese ritmo antes de plantarla.
Sexos separados
Es una planta dioica: los ejemplares masculinos y femeninos son distintos, y solo las hembras producen conos y semillas. Si buscas semillas, necesitas al menos un ejemplar de cada sexo.
Frío y ubicación
Tolera heladas ligeras a moderadas, en torno a -3 a -4 ºC en ejemplares adultos. En zonas con heladas frecuentes, lo más seguro es cultivarla en maceta y resguardarla en invierno. Crece bien a pleno sol o en semisombra.
Riego y suelo
Es tolerante a la sequía una vez establecida. El punto crítico es el drenaje: un suelo encharcado pudre el tronco. Usa un sustrato mineral con buen drenaje y espacia el riego.
Errores frecuentes
- Regar como a una palmera tropical, con frecuencia y sin dejar secar el sustrato.
- Plantarla en un suelo que retiene el agua.
- Esperar un crecimiento visible en uno o dos años.

